fbpx
Saltear al contenido principal
No Comas Sólo Con La Boca, Come Con Los 5 Sentidos

No comas sólo con la boca, come con los 5 sentidos

Come con los 5 sentidos

Alguna vez te has preguntado ¿porqué se te hace agua la boca al ver un platillo exquisitamente colocado? ¿O qué tal ése delicioso olor a pan recién horneado? Ni qué decir de la piel tersa de un durazno sobre nuestra mano o el crujir de una manzana en un verano caluroso.

—anuncio—

Se cree erróneamente que sólo comemos por la boca, dejando de lado otros sentidos como el tacto, la vista, el oído o el olfato que juegan, cada uno, un papel súper importante a la hora de comer.


El tacto

Cuando tomamos la comida entre nuestras manos tenemos la oportunidad de transformarla, y si tenemos suerte, podemos también cultivarla y verla crecer.

Sentir las hojas de la lechuga, espinacas, berros entre otros te hace de inmediato pensar en frescura y naturaleza viva.

Las frutas y verduras tienen texturas únicas y cada una lleva en su cáscara los nutrientes y fibra que necesitamos para que nuestro organismo funcione de la forma para la cual fue diseñado.

La próxima vez que prepares una ensalada o platillo, intenta tocar todos los ingredientes detenidamente y mezclar texturas. Te sorprenderá el resultado.


La vista

Dicen que cocinar es un arte… Pues bueno, no te sorprendas del todo cuando, el mismo platillo servido en un contenedor de plástico se vea poco apetecible mientras que al presentarlo y colocarlo delicadamente en un plato, te den ganas de tomarle una foto como si se tratara de una obra de arte.

Y es que, la vista juega un papel tan importante a la hora de comer, que puede impactar incluso en la percepción que tiene el cerebro de ciertos alimentos, aún sin haberlos probado.

Con los niños, por ejemplo, es extraordinario jugar a armar pequeñas escenas con la comida y ver cómo disfrutan comiendo cada parte (incluso las verduras).

¡Y con los adultos! Diviértete y saca ése lado creativo, combinando colores y formas, que no todo sea verde para que lo consideres saludable; mezcla los amarillos y naranjas de los pimientos, las fresas con tonalidades rojas, almendras cafés, elotes amarillos y crea una verdadera obra de arte en tu plato.


El oído

Cuando masticamos nos damos cuenta de que existen algunos alimentos crujientes y otros blandos, otros intermedios o que pasan desapercibidos.

Nuestro cráneo es una caja musical en donde los espacios y las conexiones entre los oídos, la boca, la nariz y la garganta, nos permiten identificar distintos sonidos internos y externos.

Es impresionante la gama de sonidos de varios alimentos al comer, por ejemplo, hay personas que si no comen algo crujiente (como zanahoria, crutones, manzana, apio, etc) sienten que no comieron algo sustancioso. Inclusive, hay otros que aseveran que masticar alimentos crujientes los desestreza y permite que coman más despacio.

Como en los primeros apartados, te recomendaré lo mismo; regálate unos minutos para escuchar tus alimentos, al prepararlos, al comerlos y al disfrutarlos. Mezcla texturas y tipos y tendrás diferentes experiencias y una perspectiva renovada sobre la comida.

¡¡¡Una orquesta en tu boca!!!


El olfato

Cuando nos enfermamos de gripe, solemos decir que no tenemos apetito porque no nos sabe a nada la comida. ¿Sabes a qué se debe?

Como comentamos en la sección del oído, todo nuestro cráneo tiene conectados los sentidos a través de nuestros órganos, el olfato se desarrolla por la nariz la cual a su vez está conectada con la boca y la lengua.

Cuando comemos, el olor de la comida pasa desde la boca hasta la nariz por la garganta y complementa lo que llamamos “sabor”, esa mezcla de gusto y olfato que tanto nos gusta o desagrada.

Ahora bien, cuando estamos enfermos, la mucosa que recubre las fosas nasales y parte de la garganta impide que pase el olor y por tanto nuestra percepción del sabor se altera.

Para poder degustar, los mejores catadores huelen el vino primero y luego lo conservan en la boca hasta que se impregnan del aroma. Probemos ser catadores de nuestra comida, disfrutemos el aroma y el sabor, conservemos los alimentos lo suficiente para poder degustarlos y en verdad disfrutarlos al máximo.


El gusto

Combinado con los otros 4 sentidos, el gusto es la culminación del gozo por la comida. ¿Has visto la película de Ratatouille? En una parte de la misma, el crítico gourmet Antoine Ego, dice una frase como la que sigue:

“A mí no me gusta la comida, yo la adoro. Yo no me la trago, la adoro”.

Sinceramente creo que cuando extasiamos cada sentido, el gusto se complace y explota esa gama de sabores, los combina, interpreta a través del cerebro y crea emociones, sensaciones y experiencias ya que incluso las papilas gustativas evocan recuerdos, de ahí que ciertos alimentos nos transportan a la infancia o algún evento especial. ¡¡¡Es la segunda memoria!!!

Obviamente como recomendación, te diré que veas nuevamente la película de Ratatouille y experimentes, junto con Remi, cada sentido y el apasionamiento por el arte culinario; pero sobre todo, que disfrutes, la comida no debe verse como un enemigo sino como la puerta a un maravilloso mundo que pasa del exterior a nuestro interior y se interpreta con cada bocado.

Así que ¡¡¡bon appétit!!!

Escribe tu comentario aquí
—anuncio—
Volver arriba